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Ciruelas: propiedades y beneficios –

Rojo o amarillo, fresco o seco. Las ciruelas son frutas que gozan de un efecto muy saludable en pleno verano. No sólo son un buen remedio para el cansancio físico, sino que además hidratan adecuadamente el organismo y contrarrestan los efectos de los radicales libres. En las mujeres, también ayudan a prevenir la osteoporosis durante la menopausia.

Secas todo el año, frescas en verano Las ciruelas o ciruelas son frutas ricas en vitaminas, antioxidantes y sales minerales, ideales para combatir el cansancio, pero también para la limpieza y la desintoxicación. La planta que produce las ciruelas pertenece a la familia de las rosáceas y es originaria de Asia, pero al ser introducida en Europa comenzó a ser ampliamente cultivada en muchas regiones.

La fruta se cosecha de junio a octubre, por lo que la ciruela se denomina fruta típica de verano. En el mercado de frutas y verduras se puede encontrar la variedad de piel amarilla, que es la que tiene mayor contenido de fibra, y la variedad de piel roja, que es la más rica en antioxidantes.

Propiedades de las ciruelas

Puede encontrar ciruelas secas y frescas en el mercado. Las ciruelas pasas o ciruelas deshidratadas tienen una mayor concentración de nutrientes, azúcares y antioxidantes, pero lamentablemente también calorías debido a un proceso de secado que reduce significativamente la presencia de agua. Ahora vamos a echar un vistazo a las propiedades de esta fruta, pero recuerda que debes comer al menos 3 o 4 ciruelas al día, preferiblemente en el desayuno, para que tenga un efecto beneficioso sobre el organismo.

Aliados contra el cansancio

La pulpa de la ciruela es rica en minerales, especialmente potasio (190 mg por cada 100 gramos). El potasio es un verdadero tónico para el corazón y los músculos que ayuda a prevenir los calambres que pueden ocurrir después de un ejercicio extenuante. También es fácil perder mucho líquido en verano debido al aumento de la sudoración: por lo tanto, mantenerse hidratado, incluso comiendo frutas como las ciruelas, es un hábito saludable.

Protegen contra los radicales libres.

Gracias al contenido en vitamina A y polifenoles (cianidinas, catequinas, epicatequinas y proantocianidinas), las ciruelas tienen un efecto antioxidante que protege al organismo contra los radicales libres que pueden causar daños irreversibles en sus células.

Refuerza tu sistema inmunológico

La ciruela contiene varias vitaminas: A, C, E, así como muchas vitaminas B. Entre ellas, la vitamina C (5 mg por cada 100 gramos de producto) ayuda al cuerpo a absorber el hierro, apoya el buen funcionamiento del sistema inmunológico y protege el colesterol. de la oxidación. Por lo tanto, es mejor abastecerse de un buen suministro para prepararse para el invierno.

prevenir la osteoporosis

Según una investigación médica de la Universidad Estatal de Florida, publicada en el British Journal of Nutrition, las ciruelas pasas ayudan a prevenir el riesgo de fracturas óseas y sus consecuencias, y también son una forma de ayudar a las mujeres a prevenir la osteoporosis durante la menopausia.

Ayuda a tu intestino a funcionar

Gracias a su alto contenido en agua (87,50 gramos por 100 gramos de producto) y fibra, las ciruelas son conocidas por sus efectos laxantes. Este efecto también se debe al sorbitol, un azúcar que tiene la propiedad de eliminar el agua fluidificando la luz intestinal. El sorbitol no se absorbe por completo y, al permanecer en el aparato intestinal, aumenta el contenido de agua, lo que se traduce en el conocido efecto laxante.

Contraindicaciones

Las ciruelas son una fuente de oxalatos, una molécula que puede promover la formación de cálculos y no son adecuadas para personas con diabetes, especialmente si están secas. Esto se debe a la presencia de sorbitol, un azúcar que tiende a acumularse en las células que los diabéticos tienen ansias de azúcar. El sorbitol, sin embargo, tiene la propiedad de atraer agua, lo que inevitablemente causa retención de líquidos e inflamación en los tejidos que ya están cargados de niveles de azúcar en la sangre.

También debido al sorbitol, las ciruelas tampoco se recomiendan durante el embarazo, en el caso de la diabetes gestacional, la hiperglucemia asociada a este período en particular, que suele resolverse después del parto. Del mismo modo, se debe tener precaución durante la lactancia: el sorbitol excretado en la leche materna puede causar diarrea en el recién nacido.

Finalmente, las personas que sufren de gastritis deben evitar las ciruelas pasas, ya que el alto contenido de azúcar puede agravar la acidez estomacal existente.

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